A partir de la lectura en sexto de bachiller de "Retrato de una bruja" (una novela-documento de Luis de Castresana que no ha resistido una revisión), descubrimiento del mundo brujeril. Fue la entrada a "Las brujas y su mundo" de Julio Caro Baroja –está sí, continuada- y a partir de ella a la "Historia de los heterodoxos españoles", un libro muy querido y donde uno puede encontrar trucos para reconocer a las brujas. Por ejemplo mirar fijamente la pupila del sospechoso hasta descubrir si tiene en ella grabado un sapo. Sí es así, a la hoguera.
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